Historia De Quebradillas,PR

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Debe su nombre a la existencia de numerosas quebradas pequeñas que drenan su territorio. Antes de la conquista de la Isla, esta región estuvo poblada de numerosos yucayetes taínos. A consecuencia de muchos factores la población indígena desapareció.

Desde 1805, entre los vecinos de los que hoy son los municipios de Quebradillas y Camuy se entabló una pugna para obtener autorización para poblar. En 1815 vecinos de Camuy Arriba, o Quebradillas, dieron poder a Francisco Jiménez para que solicitara del gobierno autorización para fundar el pueblo en el sitio de las Quebradillas. En esos días el teniente a guerra y juez pedáneo Félix de Matos paralizó una casa de madera que se hacía sin autorización. Quienes la hacían dijeron que el propósito era tenerla lista para cuando recibieran autorización para erigir una ermita. Pero esto no desanimó a los fundadores. Poco después Felipe Ruiz y Francisco A. Bravo donaron terreno el primero ocho cuerdas y el segundo una y media para levantar las obras municipales. Después de muchos esfuerzos, el día 6 ó 7 de junio de 1823, se llevó a cabo la fundación de San Rafael de las Quebradillas. Ese mismo año se iniciaron las obras municipales cercando el cementerio, y al siguiente se comenzó a erigir la Casa del Rey, que se terminó en 1824. La fábrica, sin embargo, fue efímera, porque en 1833 fue necesario comprar una nueva. En aquel momento el municipio estaba formado por los barrios Cacao, Cocos, Sapos y Terranova.

En 1824 el municipio contaba con casi 2,000 habitantes. En la cabecera, sin embargo, sólo había doce viviendas, diez de ellas bohíos. En los barrios había 335, casi todas bohíos.

En 1827 se terminó la fábrica de la iglesia, aunque por razones desconocidas la primera misa se celebró en noviembre del año siguiente, cuando se fundó la primera escuela.

En 1836 el municipio tenía más de Í500 vecinos, de los cuales sólo 102 eran nativos de Puerto Rico. La economía se basaba en el cultivo de la caña de azúcar, café, ganadería, tabaco y frutos menores. Se habían levantado once trapiches, diez de ellos de madera, y cuatro alambiques, y producía azúcar, melado y aguardiente.

En 18,55) atacó la población la terrible epidemia de cólera morbo, que entre ese año y el siguiente causó más de 200 muertes.

Hacia 1878 la economía había variado. Se basaba entonces en los cultivos de tabaco, café y poca caña. Existían 16 haciendas de café y sólo 3 de caña. Ya había tres escuelas. Los barrios habían aumentado a ocho: Cacao, Cocos, Charcas, Guajataca, Quebradillas Pueblo, San Antonio, San José y Terranova.

En 1902 la Asamblea Legislativa de Puerto Rico aprobó una ley llamada para la Consolidación de ciertos Términos Municipales que eliminó el municipio de Quebradillas e incorporó sus barrios Y funcionarios a los de Camuy. Tres años después, el 9 de marzo de 190,5, una nueva ley devolvió a Quebradillas su carácter de municipio con los mismos linderos y barrios que tenía en 1902.

Historia De Patillas,PR

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Durante el siglo XVIII. Existió ya un número relativamente grande de vecinos dispersados en el valle de Patillas y a lo largo de la costa del sureste de la isla de Puerto Rico. Durante este marco de tiempo, había un establecimiento de un molino del bastón de azúcar que se aprovechó del potencial agrícola que el valle proporcionó. Pues este establecimiento proporcionó una buena fuente de la renta para los vecinos también era la razón principal de la fundación de la ciudad en 1811. Señora. Adelina Cintrón, dueño del La Finca Patillas, donó casi 8 acres de tierra para la fundación. La mayor parte de los vecinos entonces vueltos a poner hacia el lado del oeste del sitio propuesto llamaron a Cacao Bajo. El Patillas conocido es originalmente un nombre indígena para un tipo nativo de sandía. La abundancia grande de esta fruta en el área, junto con la donación del dueño original, llevo al nombre de la ciudad.

 

Historia De Isabela,PR

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Fundación

El jefe Taíno Mabodamaca, uno de los jefes más importantes de la isla de Borikén (nombre taíno de la isla de Puerto Rico) durante las primicias décadas del siglo 16, gobernó la región de la “Guajataca ‘(nombre taíno de la región noroeste de Puerto Rico) en Isabela fue fundada originalmente. Aunque no se conoce con precisión la fecha efectiva de los orígenes de la primera colonia española, un pequeño asentamiento / ermita se sabe que han existido a finales del siglo 17 o principios del siglo 18 en una gran extensión de tierra en lo que hoy abarca los municipios de Isabela, Camuy y Quebradillas. El acuerdo limita al este con la costa del río Guajataca y estaba situado en los terrenos de un asentamiento taíno antes.

Alrededor de 1725, José Antonio de Mendizábal y Azares (Gobernador de la Isla de Puerto Rico) otorgó autorización para fundar una población en la ermita / villa existente. Su nombre, San Antonio de La Tuna, se deriva de la vocación de los colonos españoles al santo San Antonio de Padua y en honor de un cactus silvestre que crece en la región (El atún es el nombre español de cactus). Al final de la 18 ª San Antonio de la Tuna siglo tenían una iglesia, más de sesenta casas, y casi 1.200 habitantes, lo que era una población considerable para la época.


Reubicación

Impulsada por factores económicos y de salud, la decisión de trasladar la ermita a un lugar más favorable fue perseguido. Alrededor de 1818, el pueblo obtuvo la autorización del entonces gobernador Salvador Meléndez para transferir a la población a una nueva ubicación más cercana a la costa. . Meléndez aprobó la solicitud de transferencia y una nueva ciudad fue fundada el año siguiente el 21 de mayo de 1819. En este mismo año la construcción de la iglesia comenzó, que terminó en 1824. En 1918 la iglesia fue dañada durante un fuerte terremoto que afectó a la región occidental de la isla, fue reconstruida poco después.

Historia de Jayuya,PR

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En 1533 fue iniciado el primer esfuerzo para convertirla en municipio, por el español Asencio Villanueva. Esta expuso que el camino que comunicaba a Caparra (primera capital de Puerto Rico), con San German era demasiado largo y extenso para los viajeros, quienes necesitaban un lugar donde tomar descanso. El 19 de diciembre de ese año se expidieron ocho reales cédulas autorizando la fundación de la Villanueva de Otoao y de una parroquia, que se hace llamar posteriormente, Hayuya, nombre del cacique taíno que dominaba la región.

Para desgracia de don Asencio, el descubrimiento de Honduras y Perú despertó un gran interés en esas tierras y muchas familias emigraron desde estos lares. Este recibió permiso para criar caballos, establecizó en Jayuya los potreros del Rey. Los caballos que crió fueron utilizados por Francisco Pizarro en la conquista de las tierras del Perú.

Luego de estos sucesos Jayuya pasó a ser un hato de Utuado. Se establecieron varias familias europeas luego de la aprobación de la Real Cédula de Gracias, expedida por el Rey de España en 1815. En 1899, el huracán San Ciriaco destruyó los cimientos de la pequeña economía agrícola que se había desarrollado en el lugar a lo largo del siglo XIX. El 3 de agosto del mismo año Jayuaya fue invadido por el ejército estadounidense como parte de la Guerra hispano-estadounidense.

Jayuya fue declarado municipio por medio de la Ley 34 del 9 de marzo de 1911.

El 9 de marzo de 1911, mediante la Ley Núm. 34, se funda el Municipio de Jayuya la cual segregaba los barrios Jayuya Abajo, Jayuya Arriba y Mameyes Arriba del Municipio de Utuado. Jayuya tenía para ese entonces una población aproximada de 9,297 habitantes.

Primera carretera

En el 1907, se construyó la primera carretera desde el punto conocido como Alto de la Bandera hasta el pueblo, que vino a ser de gran importancia para el desarrollo comercial. Esta fue una brecha abierta en la montaña por donde penetraron nuevos aires de progreso, civilización y mejor comunicación con el resto del país.

Don Juan de Jesús López, fue el primer alcalde electo por el pueblo. Don Juan, conocedor de las necesidades del obrero campesino, supo gobernar con el endoso y aprobación de las clases sociales más necesitadas, que ya empezaban a sentir las primeras sacudidas del movimiento socialista.

Tradiciones En Navidad

La cultura puertorriqueña se caracteriza por sus múltiples festividades. Los puertorriqueños han adoptado tradiciones que hoy enmarcan su formación cultural: los taínos celebraban el areito en cada evento significativo; los españoles llevaban a cabo ceremonias de protección a los santos, y los africanos festejaban los velorios de los niños.

La Navidad es la época de mayor celebración en Puerto Rico. Durante esta temporada se organizan varias fiestas: el Día de Nochebuena (24 de diciembre), el Día de Navidad (25 de diciembre), la Despedida de Año (31 de diciembre), el Año Nuevo (1° de enero) y el Día de Reyes (6 de enero). En estas fechas, la familia y los amigos se reúnen en alguna casa y se prepara comida típica de Navidad -arroz con gandules, lechón asado a la varita y pasteles-, se baila y se disfruta de la celebración.

El Día de Navidad se celebra el nacimiento de Jesús. Ese día, los niños reciben, debajo del árbol de Navidad, los regalos que les trajo el Niño Jesús o Santa Claus la noche anterior. En la celebración del Día de Reyes, los pequeños también reciben regalos, pero, esta vez, de los Reyes Magos, quienes los dejan debajo de sus camas. La noche anterior, los niños recogen hierba en una caja de zapatos, para que los camellos puedan comerla.

También en Navidad, es tradición para muchos católicos asistir a la Misa de Gallo, que se lleva a cabo el 24 de diciembre, a las doce de la medianoche. Además, se acostumbra asistir a las Misas de Aguinaldos. Estas misas se realizan por nueve días, antes de Nochebuena, a las cinco o a las seis de la madrugada.

Las parrandas son otra tradición navideña en las que se reflejan la alegría y la festividad de la época. Estas parrandas o asaltos navideños, como también se las llama, consisten en ir de casa en casa, llevando música y canciones alusivas a la temporada. El dueño de la casa recibe a los visitantes con comida y bebidas. Durante una sola noche se pueden visitar varias casas. De acuerdo con la tradición, los dueños de la última casa que se visita deberán ofrecer a los parranderos el tradicional asopao (un caldo de arroz y pollo). Las últimas fiestas de la Navidad son las octavitas, que son los ocho días que le siguen al Día de Reyes.

Historia de Mayagüez

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Indios taínos que habitaban el territorio, llamada la isla Borikén o Borinquen que significa: “la gran tierra del Señor, valiente y noble” o “tierra de los grandes señores”. Hoy en día esta palabra utilizada en varias modificaciones, aún se utiliza popularmente para designar a las personas y de la isla de Puerto Rico. Los indios taínos, que vino de América del Sur, habitada la mayor parte de la isla a la llegada de los españoles. Los indios taínos, vivían en pequeños pueblos, organizados en clanes y dirigida por un cacique o jefe. Ellos eran un pueblo pacífico que, con un conocimiento limitado de la agricultura, vivían en este tipo de cultivos tropicales domesticadas como las piñas, yuca y batata complementados con productos del mar.

Mayagüez fue fundada oficialmente el 18 de septiembre 1760 por un grupo liderado por los hermanos Faustino y Lorenzo Martínez de Matos, Juan de Silva y Juan de Aponte, en una colina situada cerca de un kilómetro tierra adentro desde la Bahía de Mayagüez y la desembocadura del río Yagüez. La Corona española otorgó a los fundadores del derecho al autogobierno en 1763, la separación formal de la ciudad desde el mayor Partido de San Germán. Originalmente, el asentamiento fue llamado Nuestra Señora de la Candelaria de Mayagüez (Nuestra Señora de la Candelaria de Mayagüez) para evocar una aparición de la Virgen María en la isla de Tenerife, una de las Islas Canarias. La mayoría de los pobladores de la ciudad, como sus fundadores, migraron originalmente de la archipiélago, cuya patrona es la Virgen de la Candelaria.

El 7 de mayo de 1836, el establecimiento fue elevado a la categoría de villa real y Rafael Mangual fue nombrado su primer alcalde. En ese momento, la actividad económica principal de la villa era la agricultura. El famoso patriota, educador, sociólogo, filósofo, ensayista y novelista Eugenio María de Hostos nació en Mayagüez en 1839.

El 10 de julio 1877 La villa recibió formalmente su carta de la ciudad de la Corona Real de España.

Principal iglesia católica de la ciudad, “Nuestra Señora de la Candelaria” (parcela consagrada el 21 de agosto de 1760, primer edificio de mampostería erigida en 1780, la iglesia actual fue construido en 1836) fue reconstruido en 1922. El nuevo diseño original del arquitecto Luis Perocier trató de restaurar el edificio a su esplendor original. No sólo había el terremoto destruyó Puerto Rico 1918 el techo del templo, pero un rayo también golpeó y derribó una esquina en forma de cuña de uno de sus dos campanarios. Sin embargo, la falta de financiación adecuada y la magnitud de los daños de la estructura original obligó a la reconstrucción real del ser reducida considerablemente.

En 1911, el Colegio de Agricultura y Artes Mecánicas se fundó en Mayagüez. Hoy en día se conoce como la Universidad de Puerto Rico en Mayagüez (RUM) – que lleva la ciencia del Caribe y de la institución de ingeniería.

Entre 1962 y 1998 Mayagüez fue una importante conservera del atún y el centro de procesamiento. En un momento, el 80% de todos los productos de atún que se consumen en los Estados Unidos se envasa en Mayagüez (el mayor empleador, StarKist, tenía 11.000 empleados que trabajan en tres turnos diarios en el apogeo de la planta local). Mayagüez fue también un importante centro de la industria textil, hasta hace muy poco, casi una cuarta parte de todos los uniformes de perforación utilizados por el ejército de Estados Unidos se cose en el city.Today, Mayagüez es la quinta ciudad más grande y es considerada una de las ciudades más importantes en la isla. La ciudad en sí se centra alrededor de la impresionante Plaza Colón de estilo español, un homenaje a Cristóbal Colón, cuya estatura se encuentra en medio de la plaza, rodeada por 16 estatuas de bronce. Además, Mayagüez se ha convertido en una importante ciudad universitaria con la creación del RUM, la Facultad de Derecho Eugenio María de Hostos y la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico.

 

Historia De Las Marias, PR

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Las Marías fue fundado como municipio el 30 de marzo de 1871 y su nombre proviene del árbol María, muy abundante en la región y muy apreciado por su madera.

Originariamente perteneció a la Villa de Mayagüez, cuyo territorio comprendía los barrios de Anones, Río Cañas, Naranjales, Furnias I, Furnias II, Furnias III y Furnias IV, topónimos que se modificaron en 1872.

Los primeros indicios del futuro despuntar de Las Marías se intuyeron ya en el año 1842, cuando el terrateniente del barrio Furnias II, Francisco Pruna Munrose, fue nombrado alcalde por la delegación de la Villa de Mayagüez para el barrio de Furnias.

En el año 1856, Silvestre Jesús de Rivera comenzó la construcción del cabildo, la iglesia, la casa del párroco, el cementerio y la carnicería, edificaciones todas ellas necesarias para que una aldea o población se constituyera en municipio, tal y como se acostumbraba a hacer en Puerto Rico durante el dominio español. En el año 1857 Agustín Logier, el nuevo encargo de las obras, entregó todas las edificaciones completamente terminadas. A partir de esos momentos el desarrollo de esta población se aceleró de manera considerable.

Finalmente, en octubre de 1868, el gobernador superior civil Julián Juan Pavía decretó la creación de una alcaldía inmediata del corregidor de Mayagüez, bajo el nombre de Las Marías, que comprendería el barrio del mismo nombre y las cuatro Furnias.
Esta decisión estuvo motivada por el notable aumento tanto demográfico como económico de los cinco barrios anteriormente citados, pertenecientes al distrito de Mayagüez, así como por la considerable distancia existente entre éstos y la cabecera de distrito, si bien, es cierto que se vio acelerado de alguna manera por los sucesos ocurridos en Lares en septiembre de 1868.

Seguidamente, se nombró alcalde provisional de Furnias al sargento de Milicias, Luis Martínez, y como segundo a Sabino Gamir y, al tiempo, se estableció que pasaban a formar parte de la nueva alcaldía de Las Marías los barrios Furnias, Anones, Río Cañas Arriba y Naranjales, por quedar más cerca de Las Marías que de Mayagüez.

Su historia como municipio está marcada por importantes acontecimientos, tales como el haber sido escenario de la última batalla de la Guerra Hispanoamericana librada en la llamada Loma del Combate, y en las revueltas de 1936 y 1937 y la de 1950.

Tradicionalmente Las Marías ha sido conocido con el sobrenombre de “La Ciudad de los Cítricos”, por la abundancia de los árboles de china (naranjas).

Publicado en: Lahistoriaconmapas.com

Historia De Coamo,PR

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Pueblos Existentes

La fundación de la futura Villa de San Blas es interesante y llena de colorido. Allí para el 1515, ya terminada la guerra de Ponce de León con los indios, solo existían en Puerto Rico los poblados de Caparra (San Juan) y San Germán. Por estar éstos localizados en las costas, sus habitantes, especialmente los de San Germán, eran acosados constantemente por los indios caribes, piratas y bucaneros. Para obviar esto, muchos de ellos comenzaron a emigrar isla adentro en busca de tierras fértiles y de mayor seguridad. Se establecieron, mayormente, en las márgenes del Río Coamo, en el valle de ese nombre. Ya para la década del 1570 existía allí un núcleo importante de pobladores, lo que indujo a los Obispos Mercado y Salamanca a gestionar la fundación oficial del pueblo.

Para esa época la Isla estaba dividida en dos partidos: el Partido de Puerto Rico (o de la Capital) y el Partido de San Germán. El Río Camuy, que desemboca en la costa norte, y el Río Jacaguas, en la costa sur, dividen la Isla en dos partes casi iguales. Al este de los mismos estaba el Partido de la Ciudad Capital y al oeste el de San Germán.

Fundación de la Iglesia

El 6 de abril de 1579 el Obispo Salamanca envió una carta al Rey Felipe II notificándole que él ya había fundado la iglesia en el Valle de Coamo; que existía un núcleo considerable de pobladores en las inmediaciones de éste y que, por lo tanto, solicitaba la aprobación Real para la fundación del pueblo.

Fundación de Coamo

Con fecha del 15 de julio de 1579, el Rey aprobó la fundación oficial mediante decreto marginal registrado en la propia carta peticionaria del Obispo Salamanca, autorizándose por cédula ordinaria la constitución del pueblo de San Blas de Illescas.

El territorio asignado a Coamo fue segregado del Partido de la Capital. Se extendía desde el Río Jacaguas, por el oeste, hasta el Río Guamaní, por el este. Por el norte colindaba con el filo de la Cordillera Central, incluyendo parte de Comerio, y por el sur con el Mar Caribe.

Fundadores y Santo Patrono

El santo patrono adoptado lo fue, y aún lo es, San Blas de Illescas. El nombre “San Blas” se refiere al santo de ese nombre, y de “Illescas” se refiere al pueblo de Illescas, de donde eran oriundos los principales fundadores del pueblo de Coamo. Illescas queda en la provincia de Toledo, en la llanura castellana, bien cerca de la ciudad de Madrid.

Los Illescas denominaron San Ildefonso las tierras que habían adquirido en el Valle de Coamo; y de las mismas segregaron y donaron 128 cuerdas para ubicar la zona urbana del pueblo, en el 1579. Dichas tierras corresponden hoy al Barrio San Ildefonso, frontero con la ciudad.

Vivienda

Los colonizadores vivían dispersos y en bohíos de paja, yaguas y madera rolliza o rústica al estilo de los indios tainos. Dormían en camastros o en hamacas y su vajilla casera era mayormente hecha del casco de la higüera, al estilo taino. La cazuela de barro cocido y las tradicionales tres piedras eran los utensilios utilizados en la cocina para preparar las comidas.

Economía Coameña

En aquella época la población se concentraba en la semicosta de Coamo, evadiendo la zona de altura por la exuberancia del bosque y por su recia topografía. Evadían la costa por temor a los caribes y a los corsarios. La agricultura de Coamo se circunscribía a la ganadería y a los frutos de subsistencia o frutos menores, como los llamamos hoy.

Para la época de la fundación de Coamo la única fuente de vida importante era la agricultura. Era, más que nada, una agricultura de subsistencia. Había que producir para comer, y no se sembraba mucho más de lo que se necesitaba porque no se podían mercadear los frutos excedentes. No hay que olvidar que la isla de Puerto Rico era casi todo un bosque, sin caminos; y que, además de Coamo, sólo existían San Germán y la Ciudad Capital.

El más “dramático” adelanto en la ciencia de la agricultura durante el siglo XVI en Puerto Rico lo constituyó el uso del machete para talar, el hacha para cortar árboles y la azada o azadón para desyerbar o labrar la tierra.

Los principales productos agrícolas en Coamo entonces lo eran: el ganado, los cueros, el jengibre y los frutos menores. El casabe, el maíz, las frutas, el plátano, el ñame, el maní, la batata, la yautía, los lerenes y otros cultivos menores constituían el seguro de vida para la subsistencia de los vecinos. Los cerdos alzados y el ganado vacuno existían en extrema abundancia en estado semisalvaje y eran la principal fuente de proteína en la alimentación de los pobladores. Además, tenían gallinas y guineas con sus subproductos correspondientes. Otra fuente de alimentación eran los productos de la caza y la pesca, tanto en el bosque, en el mar como en el río, que abundaban.

Muchos de los productos alimenticios, tales como el maíz, la yuca y la batata los heredaron los españoles de los indios, al igual que el modo de cultivarlos y prepararlos para la mesa. De los bosques cazaban los cerdos y el ganado vacuno para proveerse de carne. Estos habían sido introducidos por los propios españoles temprano en el siglo. Claro, algunos de estos animales los tenían los colonos domesticados en sus haciendas para su más fácil aprovechamiento. Entre éstos estaba la vaca lechera que les proveía la leche que tan imprescindible era para criar los niños y para comer el plátano, la batata, el ñame y otros productos harinosos que les daba la tierra generosamente.

Evidentemente, la yuca, el maíz, el plátano, la leche y la carne eran los alimentos principales en esta región y en todo Puerto Rico para esa época.

Gobernador

El gobernador, don Juan Melgarejo, en su conocido mensaje al Rey, en el año 1582, confirmaba la existencia del pueblo de Coamo, el cual ya tenia su alcalde designado, además de tener su capellanía.

Misioneros

En el año 1597 arribaron a Coamo los misioneros jesuitas Carlos Spinola y Jerónimo de Angelis, quienes hicieron descripción del poblado dando cuenta de que la iglesia estaba construida de madera rolliza o rústica, cañas y palmas, al igual que las otras casas de la población. El país era entonces casi todo un bosque, sin caminos. Además de Coamo, repetimos, sólo existían los poblados de San Germán y la Ciudad Capital.

El siglo XVI fue, pues, ante todo, el siglo de la gestación y fundación de Coamo. Fue el siglo de las estrecheces y de la valiente lucha por la sobre vivencia.

Publicado en: coamo.puertorico.pr

Historia de Rio Grande

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El pueblo de Río Grande surgió como una pequeña villa, vinculada al tráfico comercial que se realizaba a través del puerto localizado en la curva del Río Grande, desde donde partía la carga en barcazas hasta otros puntos. En el área que hoy constituye su Iímite geográfico, existían numerosas haciendas azucareras, cafetaleras y maderas que comerciaban sus productos aprovechando las profundas aguas del río Espíritu Santo.En 1836, Juan Monje y los hermanos Desiderio y Quilimico Escobar, asesorados por el párroco Padre Juan León Lascot, pidieron al Gobernador de la Isla, Don Miguel López de Banos, que permitiera su desprendimiento del catastro de Loíza, una de las fundaciones más antiguas de toda la comarca del Gran Valle del Norte de Puerto Rico, pero no fue hasta el 1840 que ellos recibieron el premiso para esa separeción, tanto en lo religioso como en lo civil.Este esfuerzo se vio coronado el 16 de julio de 1840, cuando recibieron el permiso de separar los asuntos civiles y eclesiásticos, con la condición de diseñar los planos del pueblo con la Casa del Rey, la Iglesia Católica y un cementerio municipal. El día 15 de diciembre de 1843, se colocó la cruz en lugar donde iría ubicada la iglesia, la cual se construyó para 1846. Por su parte, la Casa del Rey se terminó de edificar el 28 de enero de 1846 y el cementerio, aunque no se tiene fecha exacta de su construcción, se sabe que fue en 1866, cuando fue trasladado al lugar donde esta hoy día. Según datos históricos recogidos, la villa se inició con siete cuerdas de terreno que posteriormente Ilegó a 22 cuerdas, hasta contar hoy día con más de 100 cuerdas en su área urbana y barrios aledaños. En sus inicios, el pueblo contaba con sólo dos calles verticales y transversales alrededor del cuadrángulo formado por la Iglesia y la alcaldía alrededor de la plaza de tipo español.Contrario a lo que se dice, sólo había un puñado de casas de madera de palmas techadas de yaguas, por lo que algunos adjudicaron a sus residentes el mote de “yagüeros”. En realidad, el nombre que más predominó hasta la década del 20 fue el de “Patisucio”, debido a que sus calles eran de tierra. En 1920 instalaron el acueducto y pavimentaron las calles.En su temprana fundación, se asestaron en las zonas rurales y en los contornos del pueblo, un grupo de extranjeros de diversas razas que emigraron de su país de origen, en busca de un mejor estar. La mayor parte eran mayorquines catalanes, gallegos, austríacos y alguno que otro corso e italiano. Comprenden la ruralia de Río Grande, los barrios de Pálmer, Guzmán Abajo, Guzmán Arriba, Jiménez, Ciénaga Alta, Ciénaga Baja, Herrera y Zarzal.El nombre de este municipio fue tomado del río que nace la la montaña: El Río Grande. Hay otros ríos que atraviesan sus tierras son el Río Espíritu Santo y que es el único rio navegable en todo Puerto Rico, la Quebrada Grande, las charcas del El Yunque y el de la Soñadora.Río Grande cuenta hoy día con una población de 49,000 habitantes y durante las últimas décadas, se han anexado la urbanización Los Maestros, Del Carmen, Villas de Río Grande, Alturas de Río Grande, Jardines de Río Grande, Río Grande Estates, Coco Beach y Colinas del Yunque, cuyos pobladores, en su mayoría, han Ilegado de otros sitios de la Isla.

Publicado en: Ciudad Del Yunque

Historia de Ponce,PR

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PONCE Y SU IMPORTANCIA HISTORICA
por Jorge A. Figueroa Irizarry
Curador General División de Patrimonio Cultural

Ponce es Ponce”, frase que encierra orgullo pasado y tradición. Esta Ciudad sureña es uno de los puntos más pintorescos de Puerto Rico. Su sitial como segunda Ciudad responde a un proceso histórico que evidencia su participación en el desarrollo político, social, económico y cultural del país.

Su importancia histórica se remonta al período de las olas migratorias de clanes y grupos pre-colombinos (arcaicos, igneris, pre-taínos y taínos). Estos se establecieron en la región suroeste del país (desde Ponce hasta Cabo Rojo) y fundaron allí el cacicazgo de Guainía. El jefe de este territorio fue Agüeybaná quien, según los cronistas de la época era el de mayor autoridad en la Isla.

En 1493 llega a nuestras costas el almirante genovés Cristóbal Colón, pero no fue hasta 1508 que se inició la conquista de la Isla. Fue precisamente por la región sur de Puerto Rico que llegó Juan Ponce de León, nuestro primer gobernador español. En horno a éste, la ciudad lleva su nombre.

En los primeros años de la colonización, a las orillas del río Jacaguas se asentaron las primeras familias españolas que poblaron el área que ocupa hoy el Municipio Autónomo de Ponce. Luego, este grupo, en busca de mayor seguridad, se estableció en las fértiles llanuras a los costados del río que los indios llamaban Barayama (hoy río Portugués). Tiempo después, en 1670, éstos erigen una pequeña ermita bajo la advocación de Nuestra Señora de la Guadalupe. Fue alrededor de la misma que se desarrolló el pueblo, reconocido oficialmente en 1692.

En el transcurso del siglo XVIII y la primera mitad del siglo XIX, Ponce experimentó un proceso de cambio que le fue preparando para el papel directivo que tomaría a partir de la segunda mitad del siglo XIX. A partir de esa época la población del partido fue creciendo expandiéndose así su contorno urbano, progreso que se dio a pesar de las catástrofes (fuegos, tormentas, temblores y otros) que en cierta medida obstaculizaron el mismo. Otro hecho significativo en esta época fue el establecimiento de los primeros trapiches melaeros para la elaboración de azúcar moscabada en la región.

Ese factor fue base para la conversión de Ponce en un centro económico de gran importancia en la región sur. Esa floreciente actividad fue dirigida por una clase hacendada extranjera, que por medio del sistema esclavista hizo del suelo fértil ponceño el principal centro agrícola del país. Evidencia de ese desarrollo económico fue la siempre recordada Feria Exposición de Ponce de 1882, en la que se expusieron los adelantos agrícolas e industriales de Ponce y Puerto Rico; y de la que nos queda el Pabellón que alberga el Museo del Antiguo Parque de Bombas.

Frente a las condiciones de vida que imperaban en la Isla, Ponce emergió de poblado a villa (1848) y de villa a ciudad (1877), hasta convertirse en lo que los historiadores del país señalan como la Capital Alterna del Puerto Rico finisecular.

Para la segunda mitad del siglo XIX Ponce se había convertido en una ciudad progresista y en el centro económico, cultural e intelectual del sur; y hay quienes afirman que del país. Allí se congregaron las principales figuras políticas del país, para dirigir los cambios que la colonia demandaba, ya fuese ese la asimilación, la autonomía o la separación. En el ámbito cultural, la música, el teatro, la ópera, los movimientos literarios y el quehacer periodístico encontraron en la Ciudad un importante medio de expresión.

A finales del siglo XIX, Ponce era un mosaico de diversos grupos: criollos, peninsulares, negros, mulatos y otros inmigrantes europeos no hispánicos. Por otro lado, su contorno urbano reflejó la idiosincrasia de sus ciudadanos. Fue la unión del elemento humano y físico lo que dio a Ponce un perfil propio que le distinguió del resto de la Isla; a la vez que le dio un carácter alterno en contraste con la capital, San Juan.

Los últimos dos años del siglo XIX (1898-1899) marcaron un período de grandes cambios para Puerto Rico. Eso a consecuencia de la invasión estadounidense a la Isla, el 25 de julio de 1898.

El inicio del siglo XX suscitó un proceso de transformación política, social y económica para Puerto Rico, dirigido por el nuevo sistema político imperante. La visión administrativa de los estadounidenses fue una de total centralización en la capital, acción que motivó un proceso de estancamiento socio-económico. Esto causado por ciertas medidas implantadas por el nuevo gobierno que atentaron contra el bienestar de la región. Entre esas medidas cabe señalar la apertura de las centrales azucareras Aguirre, a orillas del Puerto de Jobos en Salinas, y otra central en Guánica, que le restaron actividades comerciales y agrícolas al Puerto de Ponce. A eso se suma la miseria que dejó a su paso el huracán San Ciriaco, la decadencia del cultivo del café, el canjeo de monedas, la pérdida de los mejores mercados (España y Cuba), entre otros. Como soluciones alternas surgieron en la Ciudad movimientos de ciudadanos y comerciantes como Asociación Progresista y Junta de Obras del Puerto, entre otras. Estas organizaciones trataron de desarrollar programas con el propósito de aliviar el estancamiento económico en que se encontraba Ponce.

En contraposición a la merma de la actividad agrícola en la región, surgió en la Ciudad una industria manufacturera que en su medida equilibró su desarrollo económico. Muchas de esas industrias en manos de empresarios ponceños descollaron de tal manera que su producción ganó terreno en el mercado a nivel mundial. Ejemplos de éstas son: la Ponce Cement, las Industrias Vasallo, la Destilería Serrallés, entre otras.

El advenimiento del siglo XX representó para Ponce una época de grandes retos y luchas. Como centro político, Ponce continuó con la tradición de encabezar importantes movimientos de cambios. Por otro lado, luego del 1946, seis hijos de esta tierra han asumido la gobernación de Puerto Rico, tres de éstos ponceños: Roberto Sánchez Vilella, (por adopción), Luis A. Ferré y Rafael Hernández Colón.

El panorama físico de la Ciudad para esta época es testigo de un floreciente desarrollo arquitectónico. El mismo estuvo en mano de talentosos arquitectos como Francisco Valls, Manuel Víctor Domenech, Eduardo Salich, Blas Saliva Boucher, Agustín Camilo González, Alfredo Wiechers, Francisco Porrata Doria y Francisco Gardón Vega. Ellos, unidos a una clase artesanal diestra, dieron a Ponce un estilo arquitectónico con notable acento criollo y neoclásico. Uno de los patrimonios culturales más importantes del país son las antiguas estructuras que conforman el centro histórico de Ponce.

La vida cultural y artística en Ponce en el nuevo siglo se desarrolló con el mismo esplendor, aunque no con la continuidad del siglo pasado. Esto, a causa de las contínuas crisis económicas que atravesó el país. Un hecho significativo para ese letargo artístico fue la destrucción del Teatro La Perla a causa del terremoto del 1918. Posteriormente en 1941, este importante escenario fue reconstruido por los arquitectos Francisco Porrata Doria y Francisco Gardón, quienes convirtieron a este teatro en la última muestra del neoclasicismo en Puerto Rico.

Para ese mismo período la actividad musical experimentó un gran desarrollo, tanto en el género clásico, como en el género popular. Es significativo señalar que en los primeros años del siglo XX la bomba y la plena, ritmos afroantillanos, tienen gran difusión en la región sur del país, principalmente en Ponce. Fue en los barrios populares de esta Ciudad, como la Joya del Castillo y San Antón, donde la plena tuvo sus orígenes y alcanzó su madurez.

En las artes de la representación como el teatro y la danza encontramos en Ponce compañías locales que desarrollaron una importante actividad artística. Con relación a las artes plásticas, son varios los pintores ponceños que se destacaron en diversos medios como la pintura, el dibujo y otras áreas relacionadas a esa disciplina. En la primera mitad del siglo XX cabe destacar las figuras de Miguel Pou, Horacio Castaing, Juan N. Ríos, Rafael Ríos Rey, Epifanio Irizarry; y entre los contemporáneos, José A. Torres Martinó, Miguel Conesa, Julio Micheli, Diógenes Ballester, Wichie Torres y muchos otros. En esa época el acontecimiento más importante relacionado con las artes plásticas en la Ciudad es la fundación del Museo de la Arte de Ponce en 1959. En el presente esa institución es una de las más prestigiosas del Caribe.

La actividad deportiva también ha dado glorias y triunfos a Ponce y Puerto Rico, específicamente en los deportes del béisbol, baloncesto, natación y boxeo. Son varios los deportistas ponceños que en sus ejecutorias dieron a conocer el nombre de la Ciudad a nivel internacional. Ejemplo de ellos son Francisco (Paquito) Montaner, Carlos Ortiz, José (Chegüi) Torres y Jesús (Cheyenne) Vasallo, entre otros. Actualmente, Ponce alberga facilidades deportivas en las que se celebran actividades deportivas locales, regionales e internacionales.

En el presente Ponce es una Ciudad moderna que ha conservado su tradición de pueblo. A partir del 1985 se inició un proceso de rehabilitación urbana, social y económica impulsado por el ex gobernador Rafael Hernández Colón, mediante la creación del Plan Ponce en Marcha. Mediante este plan se restauraron los edificios de valor arquitectónico y además se estableció una infraestructura moderna para la zona histórica de servicios tales como: energía eléctrica, cable tv, teléfono, entre otros. Se crea un desarrollo cultural y turístico para la zona enfatizando su valor arquitectónico. Ponce se convierte en el primer municipio autónomo de Puerto Rico en 1991, mediante la implantación de un plan maestro de desarrollo. Si usted desea invertir en nuestra Ciudad, puede llamar a la Oficina de Planificación, al teléfono 259-2210; si desea información turística, al 841-8044; si desea información cultural, al 284-4141, ext. 2084.

En el siglo XXI, Ponce es modelo de cambio y renovación. Su contorno urbano: calles, residencias, edificios, plazas, paseos y monumentos son el más fiel testigo de su pasado. Sus hechos notables, sus movimientos de avanzada y las ejecutorias de sus ciudadanos han forjado un proceso histórico que enorgullece a sus ciudadanos.

Publicado en: Visit Ponce